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Vinculos adolescentes

En la adolescencia, las emociones estan a flor de piel. Por lo que van a influir en la forma en que nos relacionamos con los otros. Por Programa Provincial de Salud Integral Adolescente en Emociones
hace 3 meses

 En la adolescencia, los grupos de pares son importantes porque facilitan el descubrimiento de nuevas identidades, individuales y sociales, que nos permitirán vivir en un contexto social determinado.

 En esta etapa, una de las tareas que socialmente se realizan es la busqueda o selección de pareja, que estará determinado por un conjunto de factores tan complejos como las exigencias sociales, la familia, el desarrollo de las hormona, los ideales, etc. Cuando le adolescente llega a tener una pareja, ésta esta cargadas de expectativas, y trata de que su comportamiento, en lo posible, se ajuste a las exigencias sociales y a la idea que se ha formado sobre la misma. Dichas expectativas las aprendió a través de una serie de medios: la familia, las películas, novelas, series, el contexto social, amigos, etc.

 Los teóricos plantean tres tipos de vínculos: vínculos seguros – las personan tienden a pensar al vinculo como algo seguro y a largo plazo, confían en sí mismos y en los demás, no hay dificultad en establecer relaciones – vínculos inseguros – relaciones preocupantes, intentan fusionarse, ser completamente parte del otro - vínculo evitativo – las personas tienden a no relacionarse en forma cercana con los demás.

 En la búsqueda de identidad, aparecen preguntas como ¿quien soy? ¿que quiero? ¿Que me gusta? ¿Que no me gusta? ¿quiero seguir relacionandome de la misma forma? ¿Quiero cambiar? ¿Quiero que cambie?, donde todos los tipos de vínculos en esta etapa de la vida y la adulta estará regida por la forma de relacionarse con los padres en la infancia, pudiendo modificarse mediante la influencia del entorno, pero cada une será le encargade de tomar o no la decisión de continuar con un tipo de vínculo, o de lo contrario, intentará cambiarlo. De ahí, las responsabilidades que tenemos nosotros en permitír o generar ciertos tratos (insultos, empujones, agresiones, golpes, chistes de mal gusto, etc).

 Hay que concientizar de que el cambio también lo puede hacer uno mismo, poniendo un límite al mal-trato de los demás. Haciendo un esfuerzo por poner en palabras las emociones que nos generan: "me duele que me digas eso", "ese chiste no es gracioso", "no está bueno lo que estas haciendo", "¿podrías tratarme mejor?", "respeta mi desición", "¿me acompañas?", entre otras.

 Pero si todos de alguna forma, directa o indirecta, buscamos dar o recibir amor, ¿cómo nos damos cuenta de que eso que sentimos hacia los otros es amor? o, eso que recibo de los demás ¿es amor?... tan simple y dificíl como compararla con la siguiente afirmación: "EL AMOR NO DUELE".





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